domingo, 12 de febrero de 2012

Si puedes mantener la cabeza en su sitio
Cuando todo a tu lado es cabeza perdida;
Si tienes en ti mismo la fe que te niegan,
Y tampoco desprecias las dudas que te objetan;
Si esperas en tu puesto sin fatiga,
O, siendo engañado, no pagas con mentiras,
Si no buscas más odio que el odio que te tengan,
Y no finges ser mejor de lo que eres,
Y no presumes tu bondad, ni hablas con sapiencia;

Si puedes soñar sin dejar que tus sueños te esclavicen;
Si piensas sin hacer de tus pensamientos verdades absolutas;
Si puedes encontrarte con el triunfo y el fracaso,
Y tratar a esos dos impostores de la misma manera;
Si puedes tolerar que otros proclamen tu verdad tergiversada
Convertida en trampa para necios,
O, reconstruir de nuevo con herramientas gastadas,
Las certezas destrozadas a las que dedicaste tu vida;

Si puedes hacer un nudo con tus triunfos,
Y arriesgarlo todo y de una vez al capricho del azar,
Y perder, y remontarte de nuevo al inicio,
Sin decir palabra sobre tu pérdida;
Si puedes hacer cómplice a tu corazón
A servirte en nuevo comienzo después de que haya perdido su fuerza,
Y soportar cuando no queda nada en ti
Excepto la voluntad para decirle “!Resiste!”.

Si hablando en multitud puedes preservar tu congruencia,
O caminar entre reyes sin perder la sencillez de tu realeza;
Si tus enemigos ni amigos pueden dañarte;
Si cada hombre te reclama pero no hay uno que te obligue;
Si puedes llenar el imperdonable minuto
Recorriendo una distancia que valga los sesenta segundos:
Tuya es la tierra y todo lo que hay en ella,
Y lo que es más, tuya la soberanía de llamarte HOMBRE.

Rudyard Kipling